Ante el hecho de público
conocimiento respecto de la decisión por parte del Tribunal de Casación Penal
de Paraná, de confirmar la condena por peculado a mi persona, resulta menester
realizar una serie de consideraciones de cara a la sociedad entrerriana.
En primer lugar, al fallo
no le cabe otro calificativo más que el de absurdo. O mejor dicho, sí es
posible agregar otros: tendencioso, injusto, infundado, ruin.
Las viejas prácticas
políticas que tanto daño han causado (y siguen causando) a las instituciones y
al sistema político en general, esta vez solapadas en “hombres de ley”, echan
un manto de vergüenza sobre algunos resortes del sistema judicial entrerriano y
nos llena de zozobra como ciudadanos.
Este entramado de vendettas,
originadas por heridas no cicatrizadas de derrotas políticas ha desvirtuado un
proceso judicial y ha acicateado la mirada por el costado de lo que marca la
ley.
Cabe recodar que se me
imputa un hecho que data de 2009, donde se señala que hubo una utilización de un medidor de
luz, pagado con arcas de la Municipalidad de Gualeguay, pero destinada para un
acto particular del justicialismo local, donde el consumo energético es
calculado en $ 7 (siete pesos).
Cabe destacar en este
punto en particular, que eso no sucedió. De hecho, la sociedad entrerriana debe
saber que este Tribunal, al igual que el Juzgado de Gualeguay, nunca pudo
probar que la energía consumida en ese acto saliera del local en cuestión.
Por otro lado, y de haber
sido así (repito que no ocurrió), el Tribunal de Cuentas a través de un
documento obrante en la causa, determina que la Municipalidad debe suministrar
energía eléctrica a los partidos políticos, en un principio de igualdad y
ejercicio democrático. Esta decisión emanada del principal órgano de control
provincial también fue obviada -sin mediar fundamento alguno- por los jueces.
No obstante, testigos que declararon en la causa indicaron
que la energía que insumió el acto partidario no provenía del inmueble que la
denuncia hace referencia. En este caso, tampoco fueron tomadas en serio las
declaraciones testimoniales.
Otro hecho que causa una
sensación ambigua de risa y bronca a la vez, está dada por el hecho de que la
documentación presentada para “probar” el consumo eléctrico en cuestión, fue
realizada a través de una tabla de consumo de la provincia de Río Negro. Sí,
está leyendo bien, de Río Negro. Es que en al apuro por inventar, no repararon
que la proveedora de energía de la provincia patagónica es EDERSA, con una “D”
menos que la nuestra (EDDERSA). Así y todo, los jueces convalidaron la
“prueba”.
En este sentido, cabe
agregar que dicha tabla de consumo energético no fue aportada por la fiscalía,
sino que fue incorporada de oficio por los jueces en la sentencia, sin dar
posibilidades de oposición a esa medida de prueba insólita.
Es tan burdo todo que
hasta cuesta responder. Y lo hacemos para poner blanco sobre negro ante todos
los entrerrianos. En absoluto esta es una respuesta a quienes han dictado esta
sentencia vergonzosa.
Obviamente, ante semejante
acto reñido con la justicia, apelaremos el fallo y llegaremos hasta el Superior
Tribunal de Justicia (STJ) de la provincia de Entre Ríos.
No es cuestión de que nos
den la razón. Queremos Justicia.
Sólo me resta agradecer el
apoyo y el acompañamiento de los muchos ciudadanos de bien que me alientan a no
bajar los brazos; a distintos compañeros y dirigentes políticos que se han
consustanciados con esta lucha desigual; y en particular al gobernador de la
provincia, Gustavo Bordet, por su apoyo incondicional en esta injusto trance
que me toca atravesar.
Por último, sepan que
enfrento esta situación con una tranquilidad absoluta de conciencia, pero con
la indignación lógica de saber que se trata de una artimaña maliciosa y
lamentable. Igualmente, miro hacia delante sabedor que tarde o temprano se hará
justicia y que en 2019 estaremos codo a codo con los gualeyos trabajando por
una ciudad mejor.
Luis Erro
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